Sunday, March 3, 2013

Disonancia y magical girls, o de por qué sigo viendo anime (I)

Es difícil establecer qué es lo que acaba acotando un género; ¿se trata de que una vez que una obra se vuelve popular los elementos que mas destacan en ella, ya sea a base de potenciar leitmotifs genéricos existentes o de trastocarlos, tienden a ser copiados por otras intentando beber de su éxito o de que realmente existen unos parámetros metanarrativos subyacentes a cada medio de expresión y los géneros se van volviendo mas eficientes en su acercamiento a ellos a base de ser constantemente depurados? La flexibilidad del término "género" como concepto y su difícil definición invita a pensar que la primera respuesta es la correcta pero en el arte no es fácil dar respuestas absolutas.

Nos encontramos por lo tanto ante un típico caso de "el huevo o la gallina" o, mas cercanamente en cuanto a temática, de la regla de tres.

La regla de tres es una técnica narrativa que establece que a la hora de hacer enumeraciones, especialmente con fines cómicos, es mucho mas efectivo limitar el listado a tres elementos, reservando el tercero para el punch line o giro. Ahora bien, si queréis ver como un grupo de gente que ha estudiado narrativa en cualquiera de sus formas acaba llegando a las manos preguntadles si la regla de tres existe por herencia cultural (funciona porque nos hemos educado con historias que utilizan esa técnica continuamente lo cual nos permite reconocerla como "válida")  o si se trata de una de esas leyes de la metanarrativa antes mencionadas.

Esto también es metanarrativa

El principal problema que tienen las industrias culturales viene por la parte de industria. Como empresas su principal objetivo es obtener beneficios y eso implica tomar la menor cantidad de riesgos posibles; como regla general sólo cuando una empresa empieza a verse acorralada comercialmente intentará sacar algo que desafíe expectativas para evitar hundirse. En la producción cultural eso implica que a la hora de crear una obra perteneciente a un género intentarán correr el menor número de riesgos posible abrazándose férreamente a los factores imperantes en ese momento respecto a dicho género.

En Hollywood, por ejemplo, las películas de acción han pasado a ser un catálogo de explosiones descerebradas y macarradas gratuitas por culpa de que esos elementos eran los que mas destacaban superficialmente en el cine de acción de los 80, las adaptaciones (¡hasta de juegos de mesa!) se han popularizado porque al menos parten de un factor de reconocimiento inicial y Tim Burton sólo hace películas de Tim Burton porque por mal que las haga al menos satisfará a los fans de Tim Burton. Son sólo unos pocos ejemplos pero cualquiera de nosotros puede pensar fácilmente en un buen número de clichés o pautas reconocibles en la producción hollywoodiense, todos ellos basados en el mismo principio, tomar el menor número de riesgos posibles.

Y el problema que tiene el que todo esto sea una industria es que hasta las películas independientes, otrora laureadas por su originalidad respecto a las habituales producciones de los grandes estudios se han convertido en una repetición de clichés en si mismas. Tenemos las que intentan ser descaradamente quirkys (siguiendo la estela de Wes Anderson, Napoleon Dynamite, etc), las crisis de identidad/romances frustrados con manic pixie dream girls (500 days of Summer, Garden State, etc), las no-entiendo-del-todo-que-ha-pasado-así-que-ha-de-ser-bueno (Donnie Darko, Primer, etc) y un largo etc que recorren los mismos lugares comunes que sus predecesoras mas exitosas intentando una vez mas repetir ese éxito mientras se olvidan de repetir esos guiones.

Soy el primero en reconocerlo

La lección aquí es que incluso la subversión de un cliché acaba convirtiéndose en un cliché en si mismo cuando se obtiene un éxito comercial, creando un patrón. La segunda lección, por lo tanto, es que si vas a subvertir un cliché debes de hacerlo o bien de la forma mas entretenida posible (Cabin in the Woods) o bien subvirtiéndolo desde su raíz con el objetivo de romper los confines del género (¿he mencionado Cabin in the Woods?).

Es así como llegamos al concepto de disonancia. Si la repetición de clichés (musicales, narrativos, visuales, etc) que sirven como identificadores de género permite potenciar aspectos culturalmente reconocibles (y esperables) mediante su consonancia al actuar como conjunto, la utilización de un elemento o una serie de elementos disonantes (algo totalmente fuera de lugar y por lo tanto no esperable) es una de las formas mas efectivas de subvertir un cliché.

Cuando está bien utilizada la disonancia contribuye a reforzar los giros de guión (algo especialmente útil cuando jugamos con momentos cómicos o de suspense) ...y cuando está mal utilizada tenemos un polvo entre Espectro de Seda y Nite Owl al ritmo del Hallelujah de Cohen. Sin embargo, la disonancia es una técnica compleja, extremadamente arriesgada, y por lo tanto una técnica que raramente se utiliza en ninguna gran producción salvo en dosis muy pequeñas y momentos muy puntuales.

Sutileza ante todo

Por supuesto, en el mundo audiovisual hay un factor extra que contribuye a que la disonancia sea una rareza; al tratarse de un medio que requiere pasar por muchos manos el atenerse a los parámetros básicos de un género tiene un segundo objetivo que es controlar de forma mas eficaz el resultado final de la producción. La utilización de una disonancia musical, visual o de cualquier otro tipo como tema recurrente solo podría funcionar en una situación así cuando al mando del proyecto se encontrase alguien que aportase una visión consistente, una supervisión continua y una voluntad de transgredir, algo mucho mas raro de lo que cabría esperar. 

Pero, ¿y si os dijese que existe un lugar donde han aprendido a utilizar de forma magistral la disonancia? ¿Y si os dijese que es a través de (relativamente) grandes producciones audiovisuales? ¿Y si os dijese que suelen incluir a personajes con ojos enormes y pelos en tonos pastel, amigas de la infancia que se convierten en intereses amorosos o niñas que luchan contra el mal con sus adorables mascotas?

Now, I'm become death, the destroyer of the worlds

Tuesday, February 26, 2013

Viajeros

Cuando llegó el tren el vagón estaba atestado; un vistazo rápido al resto de vagones bastó para comprobar que estaban en la misma situación así que, a regañadientes, decidió subirse mediante empujones al que tenía enfrente.

Su interior era aun peor de lo que temía; estaban tan hacinados que era casi imposible respirar, en parte por falta de espacio, en parte por el sofocante calor corporal y en parte porque los ya de por si preocupantes olores corporales de sus compañeros de viaje parecían exacerbarse en ausencia de ningún tipo de espacio personal. Se consoló pensando que al menos se posaría mucho mas lejos que los demás así que tendría espacio de sobra en unas pocas paradas mas.

Sabía que eran inevitables esas aglomeraciones, al fin y al cabo se había montado en el centro, en una de esas estaciones por las que todo el mundo pasaba les gustase o no, pero era imposible no fantasear con una linea paralela desprovista de tumultos y solo accesible para unos pocos. Y sí -¿que duda cabía?- en ese caso él sería uno de los que tendrían acceso a esa exclusividad. Al fin y al cabo él no era cómo los demás.

Mientras reflexionaba sobre el tema llegó a otra parada, donde aún mas gente intentó entrar pese al muro de carne que conformaba el vehículo. ¿No se daban cuenta de lo incómodos que ya estaban? ¿Tanta prisa tenían por montarse que estaban dispuestos a ser aplastados? La insensatez de la gente le fascinaría de no ser por lo molesta que le resultaba.

Encasquetado entre tres, quizás cuatro, personas no podía hacer otra cosa que mirar arriba. Se sentía francamente incómodo cuando su mirada se cruzaba con la de uno de sus compañeros de metro cuadrado por lo que había aprendido a evitar esas situaciones manteniendo su mirada fija en uno de las múltiples manchas de suciedad que adornaban el techo. Además, le resultaba mucho mas fácil disimular su irritación por tener que soportar semejante tratamiento cuando no veía a nadie directamente.

Los viajeros se fueron bajando en parejas, o en pequeños grupos o, en ocasiones, de forma solitaria. El vagón finalmente estaba lo bastante despejado como para que durante unos segundos quedasen asientos libres y enseguida localizó uno cerca suyo. Se planteó durante un breve segundo no sentarse en caso de que alguna anciana se montase en la siguiente parada pero se dijo a sí mismo que si no cedía su asiento ya lo haría algún otro, después de todo no tenía por qué responsabilizarse de alguien que no le concernía. Dejando esos pensamientos a un lado tomó asiento y finalmente pudo dedicarse a su actividad favorita, observar disimuladamente al resto de viajeros.

Enfrente suyo se encontraban un par de señoras en todos los sentidos de la palabra; con el característico pelo a lo afro, estropajoso y quemado por el tinte rubio platino, sendos abrigos de pseudobisón, sendas gafas de sol en pleno invierno y sendos bolsos-saco imitaciones de mercadillo. Hablaban de personas que él no conocía y temas que no le interesaban a un volumen que no soportaba. No podía imaginarse siendo capaz de establecer conversación con ellas mas allá de la mas pura banalidad climática.

A su lado se sentó una mujer aparentemente inmigrante, sudamericana en apariencia y en ademán suplicante. Tenía los ojos llorosos, especialmente el derecho, cuya bolsa parecía haber perdido toda elasticidad dejando a la vista la cornea inferior. Cuando la mujer volvió hacia él su mirada disimuló un insistente interés en el paisaje de hormigón mas allá de la ventana; lo último que quería era que considerase su curiosidad una invitación a contarle sus penas. Eran tiempos difíciles, ¿pero acaso no lo eran para todos?

Sentado junto a él se hallaba un chaval indeterminadamente adolescente. A partir de cierta edad la juventud ajena era un concepto que se difuminaba. Se percató, no por primera vez, de cuan diferentes vestían los chavales de esa edad, quienes podían llevar tantas combinaciones de marrones, negros o grises como sus mayores pero siempre acompañadas de un llamativo elemento de color; la vida aún no les había enseñado que el anonimato era una virtud y la unicidad no yacía en la ropa. Sin duda ese chico no sabía nada de la vida y sería tan descerebrado como lo era él a su edad si no mas. No pudo evitar compadecerle.

Cuanto quedaba para su parada? El trayecto parecía ser eterno pero no quiso arriesgarse a perder su asiento al levantarse para mirar el mapa. En momentos como esos echaba de menos no llevar un libro pero hacía tiempo que tenía la sensación de que no quedaba ninguno que tuviese nada que enseñarle ni nada interesante que contarle.

Una parada mas y el tren dejó de nuevo atrás mas viajeros de los que cogió. Para su regocijo cada vez eran menos en el vagón. Pronto se libraría de tanta cháchara intrascendente y apenas quedaría mas que el runruneo del tren.

A su derecha quedó un asiento libre hasta que pasado un instante fue ocupado por una mujer de su edad. Un breve vistazo sirvió para ver que no era ni particularmente atractiva ni particularmente fea ni vestía nada llamativo ni tenía ninguna característica recordable; no había nada en ella que llamase de ninguna manera la atención y de alguna manera eso le hizo despreciarla al instante pese a la fugaz sonrisa que ella le dedicó. Una oveja mas, se dijo, más ruido de fondo en un mundo ya de por sí demasiado ruidoso. No devolvió la sonrisa.

Sin embargo al otro lado del vagón había otra mujer que llevaba tiempo llamándole la atención y a la que había dedicado repetidos y rápidos repasos desde que se había subido. De pie contra la puerta, llevaba puestos unos auriculares y miraba distraídamente al exterior. No sabría definir qué es lo que le atraía de ella pero se imaginó levantándose y dándole conversación, dejándola deslumbrada con su ingenio e inteligencia. Aún estaba manteniendo su imaginaria charla cuando se posó del vagón. No importa, pensó, seguro que en cuanto abriese la boca me resultaría tan vacua como el resto de la gente. Y sólo una pequeña punzada en su interior sobre la que no habría cabido ni un sólo ángel bailando se cuestionó si no se había atrevido a hablarle porque no se sentía a su altura, pero desapareció ante la inamovible certeza de que nunca encontraría a nadie que fuese capaz de entenderlo y apreciarlo como se merecía, y mucho menos a través de un encuentro casual en un tren.

En la otra punta había un hombre leyendo el periódico. No se molestó en intentar leer los titulares, no sólo porque estaba demasiado lejos sino porque hacía tiempo que había llegado a la conclusión de que el mundo era como era y no había nada que pudiese hacer para que girase a un lado u otro ni mucho menos para conseguir detenerlo. ¿Para que preocuparse por cosas sobre las que no tenía control alguno? Curiosamente el hombre guardaba un cierto parecido con él, aparentemente de su misma edad y con similar vestimenta, a simple vista y desde la distancia sería difícil diferenciarlos. Por supuesto, sólo a simple vista, pues el hombre se removía intranquilo de forma esporádica mientras leía, un claro signo de inmadurez. Sólo a simple vista porque sabía que entre lo que ambos pudiesen aportar al mundo había un abismo de distancia y ni se cuestionó en que lado del abismo estaba cada uno.

Empezaba a aburrirse de observar a la gente cuando el vagón se vació otro poco mas y se llenó un poco menos. Se puso a mirar el paisaje sin verlo y a escuchar el murmullo general sin oírlo; tan solo eran un lienzo en el que pintar sus pensamientos, tan y tan necesarios, irrepetibles e importantes.

En varias ocasiones alguien intentó entablar conversación con él y en varias ocasiones desdeñó el intento por superficial. En varias ocasiones ganó discusiones pasadas, preparó conversaciones que no tendría en el futuro y simuló las que podría tener en el presente. En varias ocasiones el paisaje cambió pero no para él.

Entonces se dio cuenta de que el ruido no mecánico había cesado, de que no quedaba nadie en el vagón y de que su parada estaba cerca; pensó en todas las oportunidades que había tenido para preguntarle a esa chica morena acerca del libro que estaba leyendo, en cuantas ganas tuvo de consolar a aquella anciana tan sola que ni se atrevía a ocupar todo su asiento y en que su parada estaba cerca; se acordó de aquellos que habían bajado en grupo entre risas, de aquellos que habían bajado en pareja con miradas cómplices y de que para aquellos que se bajaban solos su parada siempre estaba cerca.

Y finalmente, ni muy pronto ni muy tarde, sin estridencias ni ovaciones, y en la mas absoluta e insólita normalidad, llegó su parada.

Thursday, February 14, 2013

Culpo a los 80s de mis expectativas respecto a las mujeres

Algunas de esas cosas que tienden a separar nuestros géneros son los malentendidos respecto a lo que realmente queremos o esperamos de la vida, y buena prueba de ello es que el equivalente masculino de "culpo a Disney de mis expectativas respecto a los hombres" sea comunmente aceptado como "culpo al porno de mis expectativas respecto a las mujeres". No hay duda alguna de que existen ese tipo de tíos, es imposible no reconocer que en mayor o menor medida todos pasamos por esa etapa, pero generalmente es algo que tiende a pasársenos en cuanto tenemos pareja durante mas de un par de meses. No, el verdadero problema no es ese, los verdaderos culpables tienen nombres como Columbus, Zemeckis y etc

Hay una clase de tíos, los nacidos en los alrededores de los 80, que crecimos viendo películas en las que el protagonista era un chavalete con un aspecto físico de lo mas normal, con una cantidad mas bien modesta de carisma, ingeniosos pero en su justa medida, mas bien vagos y razonablemente bienintencionados, personajes que en el momento de inicio de la película tenían un cierto patetismo en mayor o menor grado pero que acababa resultando ser lo que les hacía "guays". Personajes que casualmente eran la persona correcta en el momento adecuado para salvar el universo/la ciudad/el instituto a base de dar buen uso a esa particular afición suya sin ninguna otra utilidad práctica en la vida más allá de ese preciso instante. Sí, todos quisimos ser un Starfighter y en el proceso obtener a la chica, que no dejaba de ser un bonito complemento en una historia perfecta.

Y claro, creces, al menos físicamente, centrándote en tus hobbies, dejando de lado cosas como mantenerte en buena forma o mejorar tus habilidades sociales, sin esforzarte demasiado ni siquiera en aquello que se supone que es tu área de conocimiento y teórica fundación para tu vida laboral. Al fin y al cabo, que mas da? En algún momento una chica se dará cuenta de lo especial que eres, un trabajo ideal estará esperándote para que desarrolles todo ese potencial que aún tienes oculto y, quien sabe, quizás todo tu conocimiento sobre rpgs japoneses semidesconocidos sea necesario en algún momento para salvar el mundo. Siempre hay unos juegos de guerra a la vuelta de la esquina, no?

Pero pasa el tiempo y cae la unión soviética, los patinetes voladores siguen sin inventarse y en ningún momento descubres un barco pirata en las afueras de tu pueblo. Y por si eso no fuese lo bastante decepcionante descubres que ninguna chica parece fijarse en el héroe en potencia que se esconde tras tu yo apocado. "No importa", te consuelas, "porque en algún momento la chica perfecta me encontrará". Y por supuesto, esperas que esa chica perfecta se aparezca a la puerta de tu casa, para qué te vas a molestar en arriesgarte a salir de tu zona de comfort social? En cualquier momento el destino la proveerá, y a una mala crear a una chica explosiva no parece ser tan difícil.

Puede que en algún momento llegues a conocer a la chica perfecta, puede que después de todo sí que tengas un pequeño héroe en tu interior y que os encontréis precisamente en esos escasos momentos en los que estás demostrándolo, de manera que es capaz de llegar a apreciarlo. Y entonces quizás descubras que tras los títulos de crédito la historia sigue, que el día a día en una relación requiere mucho mas esfuerzo y valor que cualquier pequeño acto heroico que hayas llevado a cabo hasta entonces, especialmente cuando lo que para ti supone una heroicidad no es mas que la mas común normalidad para cualquier otro. O peor, puede que te esfuerces y que pese a todo lo vuestro no funcione, porque a veces para llegar a ciertos sitios sí necesitas carreteras.

Y puede que el destino quiera que encuentres a esa chica pero que a ella no le intereses lo mas mínimo. Puede que a ella quien le guste sea el capitán del equipo de rugby. "No pasa nada", pensarás, "porque tarde o temprano verá mas allá de los músculos". Y entonces descubres que el capitán del equipo de rugby es un ingeniero. "No pasa nada", pensarás, "porque tarde o temprano verá mas allá del status social". Y entonces descubres que lee a Faulkner, y que sabe tocar el bajo, y que es voluntario en una ong, y que cuando conoces al hijoputa encima te cae bien. Qué clase de final es ese en el que los nerds y los jocks se van de cañas?

Quizás entonces empieces a plantearte que la vida no deja de ser una competición, y quizás empieces a plantearte el mejorar ciertos aspectos de ti mismo sólo para poder obtener ciertos premios a los que otros tienen acceso. Y quizás lo hagas y entonces descubras que esos otros te llevan años de ventaja, años de esfuerzo y sacrificio constante, y quizás sólo te quedes en plantearte mejorar en algún momento, cuando conozcas a la persona que lo merezca, cuando los cielos se abran y tu propia Molly Ringwald aparezca frente a tí, dispuesta a esperar a que mejores para ella, incluso dispuesta a ayudarte a mejorar. Porque no importa que no te gustes a ti mismo mientras le gustes a ella.

Pero en algún punto te tocará apagar la película. En algún punto tendrás que darte cuenta de que tu Molly Ringwald no está dispuesta a esperarte, de que no es un simple complemento para tu historia en 3 actos con malos definidos y de que ni siquiera está esperando por un héroe porque no necesita a nadie que la salve de nada. Y en algún punto tendrás que darte cuenta de que Molly Ringwald ni siquiera existe, de que tanto ellas como nosotros no somos mas que un puñado de personas intentando salir adelante tan bien como podemos y ninguno tenemos por qué hacer ningún tipo de sacrificio gratuito por el otro, de que ni siquiera es deseable ni sano.

En algún punto toca mirarse en el espejo y darse cuenta de que ni siquiera somos igual que los protagonistas de esas historias, de que somos bastante menos ingeniosos, considerablemente menos guapos, y de que a estas alturas nos estamos quedando calvos, gordos y nuestra colección de cromos de Oliver y Benji difícilmente va a salvar el mundo.

Sí, culpo a las películas de los 80 de mis expectativas respecto a la vida y, por extensión, de mis expectativas respecto a las mujeres. Y eso es por completo culpa mía.

Pero no os preocupéis, casi nunca es demasiado tarde para poner otra película que nos guste mas, y aunque es cierto que todos somos protagonistas de nuestras vidas si queremos protagonizar ciertas películas tenemos que estar dispuestos a cambiar para optar al papel principal. La pregunta entonces es... qué película queréis protagonizar?

Thursday, January 31, 2013

30 segundos más para la cuenta atrás





¿En qué consiste un género? ¿Cuáles son los componentes necesarios para que algo figure dentro de una categoría? La mejor manera de averiguarlo es condensándolo hasta su mínimo exponente y-

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Imaginaos que a un plataformas lo limitas de alguna manera, como por ejemplo espacialmente. Así es como nacen cosas como “This is the only level” donde partiendo del mínimo espacio-

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Todos hemos jugado a un JRPG, conocemos su mecánica base de grinding infinito contra monstruos aleatorios en un entorno fantástico donde el único objetivo real es subir de nivel hasta-

…
Half Minute Hero está basado en un juego indie japonés (30 second hero) al que se le añade sustancia al contar con varios modos de juego extra que en conjunto-

…
Si os obligasen a condensar en 30 segundos de juego los elementos que componen un RPG quizás os llevaseis una sorpresa al descubrir que solo replanteándolo como puzzle sería posible-

…
Half Minute Hero es un juego que consiste en subir de nivel, hacer quests y recolectar objetos hasta que seamos capaces de matar al jefe final, todo en solo 30-

…
Half Minute Hero. RPG / Puzzle. 30 segundos de juego por pantalla, aunque hay más modos. Homenajea y parodia los JRPGS clásicos. Primero en PSP, ahora en Steam. Bueno.

Quest cleared!


Sunday, January 20, 2013

Les Irredimibles


Cuando tenía unos 15 años me dio, quizás sintiéndome un poco obligado a honrar a mi tocayo, por leer Los Miserables. La novela pasó sin pena ni gloria delante mío, parecía un texto excesivamente farragoso, abultada con personajes innecesarios y bastante pesada, tanto que no me acuerdo de absolutamente nada de ella. Claramente toca sacarla de nuevo de la biblioteca y darle otra oportunidad ya que se me pasaron muy pero que muy por alto todos los temas subyacentes del libro. La lección aquí es que uno nunca puede fiarse de los gustos de tu yo de 15 años.

La historia de Los Miserables gira en torno a dos grandes temas, sacrificio y redención, y un escenario omnipresente, la injusticia y desigualdad social expresada en este caso en el marco de la Francia del siglo XIX. Teniendo en cuenta estos factores y los giros de la historia es inevitable ver la influencia de las (mejores) creencias religiosas de la época en la obra.

Si algo nos enseña esta historia es que el sacrificio, siendo una decisión totalmente personal, siempre ha de partir de uno mismo así como que en su forma mas pura ese sacrificio siempre se hace para el bien de una tercera persona. En el caso de Fantine su objeto de sacrificio es su hija Cosette, en el caso de Valjean es primero la justicia divina y luego Cosette, en el caso de Javert es el orden social. El sacrificio que hacen los personajes principales siempre es del mas alto orden pues son sus vidas mismas, ya sea extinguiéndolas en un instante por el bien de otro, siendo un buen ejemplo Eponine, como dedicando toda su vida a su causa, como en el caso de Javert.

Sin embargo es precisamente el caso de Javert el que ilustra el otro gran tema de la historia, la redención, y es que el sacrificio en si mismo no tiene valor cuando se hace por la causa equivocada, uno mismo. Javert se sacrifica como individuo por una causa mayor, la justicia y el orden, pero solo porque le supone un beneficio a nivel social. Si bien el sacrificio es una decisión personal sólo a través de la redención concedida por otro alcanza verdadero valor.

Cuando Valjean le demuestra a través de su constante disposición a ceder su vida por el bien de otro, incluído el propio Javert, y le concede su perdón es cuando Javert alcanza a ver la verdad de sus actos, el egoísmo en su sacrificio. La redención concedida por las palabras de Valjean, las mismas que han sido el único credo de su vida, "sólo has cumplido con tu deber", irónicamente demuestran a Javert las mentiras tras dicho credo. En la redención Javert se descubre irredimible. Incapaz de conciliar el mismo núcleo de su ser con la verdad que le ha mostrado Valjean decide redimirse a través del último sacrificio, su vida.

Aunque la redención ha de venir a través de otro cuando uno no se siente merecedor de la misma debe seguir luchando hasta el último momento para alcanzarla. Valjean podría haber alcanzado esa redención, esa paz con uno mismo, a través de la gratitud de cualquiera de aquellos a los que afecta positivamente con sus actos pero esa redención sólo es alcanzable a través de aquél de quien la buscan. Tanto Valjean como Javert creen obrar según los designios divinos y por eso jamás llegan a alcanzar esa redención en vida, porque solo Dios puede concedérsela.

Las historias de Valjean y de Javert pasan en cierto momento por el mismo punto; durante un tiempo Valjean parece haber alcanzado un remanso de paz en su ascenso social pero el martirio de Fantine le hace darse cuenta del error de sus actos. Tras el perdón del abad promete convertirse en un hombre digno y cree que tal cosa pasa por alcanzar el respeto social, es sólo tras ver que los inocentes siguen sufriendo a su alrededor pese a su alto estatus cuando decide alcanzar la dignidad como persona a través del sacrificio de su vida por otro, por Cosette. Javert llega a ascender socialmente también, sacrificando las vidas de muchos otros, incluído Valjean, por su credo. Pero la filosofía vital de Javert se encuentra resquebrajada tras su reencuentro con Valjean, un criminal que ha llegado a redimirse y convertirse en un hombre respetable, algo que su punto de vista no contempla ya que si él ha alcanzado el éxito unicamente gracias a su constante rectitud ha de ser imposible que aquel cuya vida se ha torcido en un punto pueda convertirse nunca en su igual. Pero cuando Valjean le perdona la vida y le demuestra que está dispuesto a sacrificar la suya propia por el bien de otro Javert descubre a un Valjean cómo nunca lo había visto, cómo su superior moral, algo que no puede aceptar mientras uno de los dos viva. Matar a Valjean habría sido cumplir con la ley humana e incumplir la divina así que la única solución que encuentra Javert es matar a Javert.

Valjean encuentra un segundo remanso de paz en el cuidado de Cosette, el personaje mas curioso de toda la historia. Cosette, a diferencia del resto de personajes, no parece tomar ninguna decisión ya que incluso su instantáneo amor a Marius parece mas un designio divino que una opción. Cosette se halla mas allá del sacrificio porque buena parte del sacrificio ajeno gira en torno a ella. Valjean, Fantine, incluso Eponine, los mas significativos sacrificios de la obra se hacen por Cosette. Cosette no es por lo tanto un personaje sino una metáfora, el fruto del sacrificio, el bienestar de las generaciones futuras.

Es así como enlazamos los arcos de los personajes con el marco de la historia. Sólo a través del sacrificio de las generaciones presentes llegará el bienestar de las generaciones futuras pero no sólo el sacrificio en sí mismo carece de valor cuando se hace por la causa incorrecta sino que, como demuestra la inútil muerte de los jóvenes revolucionarios, sacrificarse no implica necesariamente obtener aquello por lo que nos hemos sacrificado, la revolución, la redención o el amor. Sin embargo, es sólo el sacrificio lo que nos eleva por encima de nuestra condición humana y tan sólo por eso merece la pena.

Wednesday, January 16, 2013

No, zi ya me habían avizado

Quien piensa que la Nocilla es sólo leche, cacao, avellanas y azúcar es porque o no sabe nada de cocina o nunca ha probado a mezclar todos esos ingredientes y ha catado el resultado. De igual manera una serie es mucho mas que los componentes individuales a partir de los cuáles está construída; mucho mas importante que tener buenos ingredientes es conocer los métodos correctos para mezclarlos.

K, o Project K, no posee malos ingredientes pero...




Si bien el diseño es correcto dista de ser sobresaliente. Hay ciertos recargos, como los uniformes del bando azul, a los que se le puede hacer una concesión al tratarse de una serie sobre facciones bien divididas y, en este caso, con disciplina militar. Sin embargo hay otros considerablemente menos perdonables como el excesivamente genérico protagonista, la gratuita niña gothic lolita de turno o la chica gato que se pasa el 90% del tiempo desnuda.

Vinculando con lo anterior, la calidad de los personajes es un tanto errática, con claros copypastes de obras mejores mezclados con otros mas interesantes, si bien un exceso de ellos y un mal aprovechamiento del tiempo en pantalla hace que todos parezcan mucho mas bidimensionales de lo que deberían. A su favor podremos decir, por ejemplo, que tres de los cinco "reyes" que dirigen las facciones tienen personalidades interesantes y, dentro de lo poco que vemos de ellos, consistentes. Por otra parte hay una chica gato que se llama Neko. Neko. No es la única muestra de pereza creativa pero sí la mas flagrante.




Con respecto a la animación el vídeo lo dice todo; quitando los ocasionales y no excesivamente molestos bajones de calidad es lo mejor de la serie junto con su aspecto visual, si bien la elección de esa paleta excesivamente azulada/verdosa podría llegar a cansar a algunos.

La historia puede que sea el punto mas problemático que tiene esta serie. Una vez vista si analizas el trasfondo, los giros y los puntos que toca la misma es difícil ver nada malo pero el problema está en como está narrada. Por una parte el foco de la historia recae en un protagonista un tanto anodino que te crea una buena distancia emocional, por otra la exposición es completamente errónea al conceder excesivo tiempo a cosas que no aportan nada y acortar otras partes mucho mas necesarias, además los puntos en los que se introducen ciertos elementos están bastante mal escogidos ya que rompen el ritmo narrativo y por si eso fuera poco el desenlace parece estar totalmente apresurado.

Eso sí, no os llevéis a engaño, no es una serie espantosa pero quizás eso lo hace aún peor porque un mejor director podría haber dado a luz una obra muchísimo mejor con estos ingredientes.

Por eso mi veredicto final es el siguiente: si realmente os apetece Nocilla y no tenéis nada mejor que la del Lidl podéis catarla sin preocupaciones ya que no os estaréis llevando nada horrible a la boca. Pero hey, Nocilla lo que es Nocilla no es.

(Le doy 2 y 3 estrellas al mismo tiempo porque es el rango de apreciación que puede tenerse a la serie en función de la tolerancia que tengáis a ciertas cosas)

Monday, January 14, 2013

Yo de mayor quiero ser granjero

Quien me conozca desde hace algún tiempo posiblemente me haya oído hablar de la saga Harvest Moon, especialmente del primer juego de la saga para snes, como si fuese la panacea hecha bits. Siendo un chaval muy de pueblo alguna vez he pensado si eso no sería malinterpretable como afán compensatorio de una frustrada carrera como labriego. Si habéis contemplado esa idea mucho me temo que mi siguiente recomendación no va a hacer gran cosa para alejar sospechas.

Hiromu Arakawa es conocida como la autora de Fullmetal, sin embargo desde el fin de la serie no ha estado precisamente parada ya que lleva publicando desde el 2011 un manga que si bien no ha alcanzado las cotas de popularidad de su anterior serie sí las de innegable calidad.

Silver Spoon es una coming of age story al uso. Silver Spoon tiene el habitual setting de instituto. Silver Spoon es ante todo un manga de granjeros. Y si bien no es el único manga que trata el tema (Moyashimon es otro bastante reciente) posiblemente sea el mejor que vayáis a leer jamás.

A través de los ojos de Hachiken, un adolescente que ha decidido matricularse en un instituto de formación profesional para granjeros por considerarlo suficientemente fácil como para poder huir de las presiones familiares, se nos irán introduciendo de forma amena las metodologías de producción y los problemas habituales del trabajo en el campo actual sin dejar de lado ninguna de sus facetas, desde los problemas de gestión de una granja hasta los procesos mecánicos, pasando por los principios científicos detrás de estos.

Pero no os asustéis, Silver Spoon dista mucho de ser un manual de cómo ser granjero, el verdadero foco de la historia está en los personajes. Arakawa da una lección magistral de como manejar unos personajes sencillos en un setting aparentemente aburrido y convertirlos en algo realmente interesante, demostrando así ser algo mas que una estrella fugaz en el firmamento del manga. Hachiken es en ocasiones un cobarde, en ocasiones infantil y en ocasiones incoherente, pero ante todo Hachiken es profunda e innegablemente humano, el retrato de un adolescente que intenta abrirse camino en el mundo pero se niega a que el mundo se abra camino en él. Hachiken recuerda poderosamente a un Edward Elric desprovisto de sus habilidades, alguien que sólo puede luchar contra las circunstancias dando lo mejor de sí mismo, intentando no rendirse y, cuando lo hace, claudicando bajo sus propias reglas; uno de esos personajes que dejan huella en los que le rodean a pesar de no pretenderlo.

Eso sí, no esperéis tampoco un manga excesivamente dramático. Al igual que en su anterior obra Arakawa entremezcla momentos divertidos con momentos serios, alternando excelentemente entre ellos, pero es precisamente gracias a la empatía que generan sus personajes que ambos se ven exacerbados. Esta es una obra con la que lo pasaréis mal cuando sus personajes, especialmente Hachiken, lo pasen mal, y con la que disfrutaréis cuando ellos lo hagan.

"Born with a silver spoon" es una expresión inglesa traducible aquí como "nacido como un pan bajo el brazo" que se usa para denotar a alguien nacido en una posición privilegiada, y como tal es el título perfecto para coronar un manga con pedigrí.

Silver Spoon está disponible en España a través de Norma Editorial, pero si váis cortos de pelas o sólo queréis echarle un vistazo rápido lo podéis leer online aquí (en inglés):